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Retrato de Roberto Mouras

• Arriba •
• Carlos Casares, Cuna de un Principe •
• Para un Toro y un Chivo •
• Retrato de Roberto Mouras •
• Bandera a Cuadros •

 

 

   Persona de perfil bajo, siempre con una sonrisa, amable, dispuesto a firmar autógrafos y sacarse fotos. Si por esas cosas de las carreras el auto tenía un desperfecto mecánico al bajarse del auto miraba a su alrededor, saludaba a las personas con una sonrisa y amablemente, no importándole si eran seguidores de él o de algún otro corredor, éstos lo saludaban con mucho respeto.

Gracias a mi tío  Abel, empecé a  escuchar las carreras  del T.C., cuando yo tenía aproximadamente seis años, Roberto corría con la famosa “7 de oro”. Fue muy respetado por sus colegas dentro y fuera de las pistas, aunque siempre le querían ganar. Lamento que nunca tuve la oportunidad de estrecharte la mano y  sacarme una foto, porque la única vez que estuve cerca apenas te pude saludar desde el otro lado del alambrado. Me acuerdo esa carrera la ganaste en el autodromo de Bs. As., Realizaste varias maniobras que solo un piloto de aviación las puede realizar en el aire, en las tres últimas vueltas pasaste a cuatro autos, cómo no nos íbamos a ponernos loco de alegría con lo que nos entregaste. Varias carreras no las terminé de ver o escuchar por que te habías parado a un costado de la pista  y no me importaba quien la ganara si vos ya no estabas corriendo.

 El 21 de Noviembre de 1992 estaba en un cumpleaños en Mercedes, conversando con un primo de mi señora, me dice –Vamos a la carrera – y le contesto – No para que si ustedes se van a volver llorando-, por que yo soy fanático de Chevrolet y él de Ford. Al día siguiente eran aproximadamente las 13:10 Has. Faltaban 4 vueltas, yo estaba eufórico por que “El Toro” iba ganando y se estaba asegurando el título de campeón, en una milésima de segundos vemos que realizas un trompo y desde el suelo emerge una nube cubriendo al auto como si te colocaras una capa para protegerte del frío. Se callaron todos los motores y  todas las hinchadas.  Un periodista con voz quebradiza da la triste noticia, El señor Roberto José Mouras y su acompañante el “Huevo” Gonzáles nos han dejado. No podía creer lo que escuchaba, no lo entendía por más que me lo explicaran una y otra vez.

 un programa de radio que estaba hablando una maestra de una escuela rural de Moqueuha, pueblo donde nació Roberto Mouras, que decía –un alumno de ocho años me dijo ayer señorita el señor “plasticola” no va a venir más a visitarnos-, lo único que atiné a decirle fue –no el se fue y está junto a Dios en el cielo-. En esa escuela lo llamaban así por que en la trompa de su auto llevaba la propaganda de Plasticor. Fue ahí cuando todos nos enteramos que ayudaba a muchas escuelas y comedores llevándole comida y ropa, él nunca lo reveló, no le gustaba hablar de su vida privada.

 Hoy a casi diez años de tu muerte, te sigo recordando como el hombre sencillo, amable y carismático que fuiste... por eso te vuelvo a repetir siempre lo mismo “Gracias por todas las alegrías y tristeza que nos entregaste, gracias Príncipe de Carlos Casares”. 

 

Héctor Gustavo Domínguez

Cañuelas  Buenos Aires

 

 
   
 

 

     
         
         
 

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